Un muerto cada tres segundos - (c) Enrique Páez, 2010

Nada más dar el primer sorbo al café con espuma de nata recién servido por la camarera venezolana, supe que tres niños acababan de morir de hambre en Etiopía, uno más en el desierto de Mauritania y otro más en un suburbio de Calcuta. La conciencia de esas muertes me quemó los labios. ¿Qué tipo de café me habían puesto en la taza de porcelana? Miré a mi alrededor sorprendido, pero los clientes del resto de las mesas seguían conversando sin angustia del nuevo corte de pelo de Ainhoa, y las ventajas de usar la plataforma-Vibro 1000. Las madres de los niños recién muertos a más de diez mil kilómetros de distancia empezaron a llorar con un gemido ensordecedor, y su rabia me llegó con total claridad a mis oídos. Contuve la respiración y miré al horizonte. El sol se ahogaba en el mar, y el valle de la Orotava sangraba lágrimas de luz por las cañadas del Teide. Traté de tranquilizarme razonando que quizá solo fueran las farolas y las luces de las casas recién prendidas. Pudiera ser, pero en esos breves segundos supe con certeza que habían muerto setenta nuevos niños con el estómago reventado de aire y hambre. Un escalofrío me recorrió la espalda. Quise llamar a la camarera, pero la voz no me llegaba a la boca. Comencé a llorar, en silencio, sin que nadie se diera cuenta. El café se me quedó frío. Empecé a cronometrar, y calculé que cada tres segundos había un nuevo muerto de hambre. Podía ver todas sus caras cadavéricas. 
Cinco minutos y cien muertos después la camarera venezolana se acercó y me preguntó si no me gustaba el café, y si no pensaba siquiera probar la tarta de frambuesa que me había servido en la misma bandeja. En el tiempo que tardé en mirar el trozo de tarta, dos niñas dejaron de respirar en Ghana. Me entraron arcadas, y estuve a punto de vomitar la tarta que aún no había probado. Dejé cinco euros sobre la mesa y apretando los labios salí tambaleándome del Café Vista Paraíso. Vomité sobre la acera mientras otros cinco niños paralizaban sus latidos minúsculos en brazos de sus madres en el centro de África. No pude contar los muertos que me siguieron hasta casa. Solo esa noche murieron diez mil más. Y al día siguiente treinta mil más. Y treinta mil al otro. Todos murieron de hambre. Y así todos los días. No sé qué pasa, pero no me acostumbro. Voy a ponerle una denuncia al Café y a la camarera. Ya no lo soporto más.

Historias para cambiar el mundo - 21 de junio 2012 - RIC, Red Internacional de Cuentacuentos

 

 

INVITACIÓN PÚBLICA para participar el día 21 de junio: Desde la RIC, Red Internacional de Cuentacuentos, queremos hacerte llegar esta invitación para que te sumes a nuestra celebración: Historias para cambiar el mundo, este 21 de junio de 2012 y a partir de entonces, el 21 de junio de cada año. 

En el último Simposio Internacional de Contadores de Historias, celebrado el año pasado en Río de Janeiro, Brasil, nos reunimos varios coordinadores de la RIC y acordamos por unanimidad, establecer esta fecha para celebrar el nacimiento de la RIC, y difundir y afianzar el arte de contar historias bajo el lema: Historias para cambiar el mundo. La propuesta es invitar y convocar a todas las personas que quieran sumarse a este festejo: Cuentacuentos, narradores espontáneos, bibliotecarios, docentes, padres, abuelos, jóvenes y todos aquellos que tengan interés en hacerlo, para que narren cuentos ese día en diferentes lugares: escuelas, bibliotecas, colegios, casas de familia, plazas, parques, centros culturales, salas teatrales. 

Con estas acciones estaremos multiplicando el efecto de celebración que buscamos y estaremos –entre todos- narrando historias para crear una nueva realidad, y comenzar a sentir que estamos construyendo un mundo mejor a través de la palabra y de los cuentos. 

Si cuentas cuentos el día 21 de junio, envíanos un e-mail a red@cuentacuentos.eu contándonos en qué lugar contarás cuentos y nosotros colgaremos la información en la web de Historias para cambiar el mundo y en el blog. 

En el email debes indicar: 
Nombre de la persona que va a contar lo cuentos. 
Lugar donde se va a contar los cuentos: (nombre del lugar, calle, ciudad y país). 
A qué hora. 

También nos puedes enviar una fotografía del momento en el que estás contando cuentos ese día 21, o un enlace de youtube con tu intervención para colgarla en la web.
E-mail: red@cuentacuentos.eu 

¡Muchas gracias por sumarte a esta propuesta!

Red Internacional de Cuentacuentos (RIC) :: International Storytelling Network

http://historiasparacambiarelmundo.blogspot.com.ar/

Audiolibros gratis

http://www.audiolibrogratis.com/

Nira Etchenique

Image003
Hubo en Buenos Aires una narradora que con su propia vida construyó su obra. Desconocida para el gran público, Nira Etchenique se destacó en un género que perturba a más de un escritor: cuando la historia es uno mismo. 

 

Texto completo: http://www.revistasudestada.com.ar/web06/article.php3?id_article=14 

 

Modelos de mujer - Almudena Grandes

Image003
Como insinúa el propio título, Modelos de mujer, estos siete relatos están todos protagonizados por mujeres que, en distintas edades y circunstancias, se enfrentan todas ellas, en algún momento, a hechos extraordinarios. Todos, menos el que da título al libro, están de un modo u otro ligados a la infancia, a la capacidad de desear como motor de la voluntad, de los actos de voluntad que las protagonistas deberán asumir para impedir que la vida las avasalle. En los tres primeros cuentos -«Los ojos rotos», «Malena, una vida hervida» y «Bárbara contra la muerte»-, los personajes femeninos vencen, cada uno a su manera, a la muerte: la pequeña Miguela, la mujer mongólica que se enamora de un fantasma; Malena, que se pasa la vida haciendo régimen por amor; y Bárbara, que acompaña a su abuelo a pescar. En los cuatro últimos -«El vocabulario de los balcones», «Amor de madre», «Modelos de mujer» y «La buena hija»-, las protagonistas tuercen el destino a su favor recurriendo unas al poder de seducción y otras a la fuerza de la razón, y todas con la voluntad que les otorga el firme deseo de no tolerar que la vida se les escape de las manos.

 

El cuento de la isla desconocida - José Saramago

Image003

Audiolibro: 





Texto completo: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/por/saramago/cuentode.htm

"Cuentos glaciales", de Jacques Sternberg, en Editorial La Compañía

El belga-francés Jacques Sternberg reunió en este volumen, publicado originalmente en 1974 e inédito hasta ahora en castellano, casi trescientos cuentos breves. Cargados de humor negro y absurdo, inquietantes y crueles, los relatos se pueden leer como una crítica a las convenciones sociales, la publicidad, el trabajo, la religión, la tecnología; muestran el terror escondido en la vida moderna.

Image001
Una máquina escribe cartas subidas de tono, una mujer decide hacer un tejido completamente inútil, los mozos de un café entregan condenas a sus clientes, los oficiales de la Gestapo visitan a un hombre como si el tiempo no hubiese transcurrido, tres mil presos evitan la fuga del director de la cárcel, una biblioteca prohíbe la lectura para mantener el silencio más absoluto, seres de otros mundos huyen espantados de la Tierra… En el prólogo, Sternberg dice que escribir casi trescientos textos es arduo porque requiere igual cantidad de ideas.

Con resonancias de su admirado Cortázar, de Kafka y Fredric Brown, Cuentos glaciales es un libro imprescindible dentro del género de la microficción, que Sternberg comenzó a cultivar en 1948 y que lo llevó a escribir cerca de 1.500 relatos considerados por muchos lo más jugoso de su obra.

El autor

Jacques Sternberg nació el 17 de abril 1923 en Amberes (Bélgica), en un hogar de origen judío. Durante la Segunda Guerra, detuvieron a toda su familia. Él pudo escapar del campo de concentración de Gurs; su padre, en cambio, falleció en Majdanek. A lo largo de su vida, Sternberg trabajó como embalador, vendedor, dactilógrafo, publicista y detective. En 1955 lanzó Le petit silence illustré –considerada la primera revista underground de Francia– y en 1962 fundó el famoso Grupo Pánico con Jodorowsky, Arrabal y Topor. Tras el éxito de la novela Toi, ma nuit, Alain Resnais lo convocó para escribir el guión de Je t’aime, je t’aime. Mundialmente reconocido en los ámbitos de la literatura imaginativa y la microficción, Sternberg es prácticamente desconocido para los lectores de lengua castellana. Su obra —pesimista, pero cargada de humor— puede vincularse a Cioran y Kafka del mismo modo que a los Hermanos Marx.

www.editoriallacompania.com